Cortos solidarios con los refugiados en España

El jueves 12 de diciembre tuvo lugar una sesión cinematográfica de cortos organizada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y cuyos beneficios han sido destinados a la entidad. La boda de Marina Seresesky, Aquel no era yo de Esteban Crespo, Padam de José Manuel Carrasco, y Buenos Aires de Daniel Gil Suárez fueron los relatos audiovisuales proyectados. 


Por: Laura Moreno Iraola. 

Uno de los planos del principio de Aquel no era yo. Foto: Laura Moreno Iraola.
Cualquier tarde puede resultar interesante para disfrutar de historias en una gran pantalla, pero asistir a una sesión cinematográfica en la que varios cortos muestran a personas extranjeras como protagonistas o problemas que se dan en diferentes países y si, además, es justo en la semana en la que se celebra el día mundial de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre), hace que cambie completamente la perspectiva de una proyección. Esto es lo que ocurrió el pasado jueves 12 de diciembre en la pequeña sala Artistic Metropol de Madrid donde se reunieron alrededor de 70 personas para visionar cuatro de los cortometrajes más significativos realizados en nuestro país en los últimos años: La boda de Marina Seresesky, Aquel no era yo de Esteban Crespo, Padam de José Manuel Carrasco y Buenos Aires de Daniel Gil Suárez.

La encargada de organizar esta iniciativa fue CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado: “realizamos una actividad al año, más o menos, alrededor de estas fechas y cada vez de manera distinta: hicimos un concierto de coros, otra vez un festival de flamenco y ahora decidimos uno de cortos. Encontramos cinco perlas importantes (de las que solo se proyectaron cuatro, la quinta iría incluida en el DVD creado para su venta) dentro de los cortos que reflejaban muy bien y de manera imaginativa lo que es nuestro trabajo y pensamos que a través de los problemas o cuestiones que enfocan podemos hablar de aquello que hacemos”, explicaba Carlos Girbau, coordinador de CEAR Madrid, poco antes de comenzar la sesión. Además, añadía, a partir de estos relatos audiovisuales también se puede dar un perfil de las personas que acuden a la comisión y “las dificultades que tiene la gente que viene, que solicita protección internacional y a la que nuestra organización ayuda a que su derecho se pueda ejercer en España a través de los abogados, trabajadores sociales, centros de acogida, inserción laboral, etc”.  


Carlos Girbau en la presentación frente a una sala llena. Foto: Laura Moreno Iraola.

El dinero de la entrada y la fila cero habilitada, 10 euros por persona, era a beneficio de la propia organización. La iniciativa se pudo celebrar gracias a la aceptación y colaboración de los directores, productoras y demás participantes en los cortos, con los que la entidad se puso en contacto. Algunos de ellos acudieron personalmente a la proyección para así apoyar esta actividad.


Un acto con gran acogida.

Pasadas las ocho de la tarde, la sala estaba completamente llena e incluso hubo gente que se tuvo que conformar con ver la proyección en sillas plegables o de pie. Carlos Girbau fue el encargado de presentar la sesión y dar a entender la importancia de que hubiera sido tan bien acogida: “en un momento en que muchos de los derechos (en este caso, de asilo y refugio) sufren y se recortan, poder tener una sala como esta llena de personas que están con nosotros y nosotras porque nos dejan una película, porque nos compran una entrada, porque vienen como trabajadores voluntarios un día a la semana o dos, porque entregan más de su tiempo siendo trabajadores remunerados en nuestras oficinas o en un despacho o en cualquier sitio atendiendo a gente, es un paso muy importante, es una forma concreta de que ese derecho se defienda”. 


“Tenían un libro que estaban escribiendo de su vida y de golpe y porrazo, su libro se va”.


El trabajo que CEAR desarrolla en España es clave para aquellas personas que tienen que salir de sus hogares por motivos políticos, bélicos, como el caso más reciente de Siria, o también de orientación sexual, entre otros, “tenían un libro que estaban escribiendo de su vida y de golpe y porrazo, su libro se va”, exponía Carlos Girbau. 

El acto continuó con las palabras de los directores y representantes de los cortos. En primer lugar, Marina Seresesky quiso declarar que se sentía “muy orgullosa de que (La boda) pertenezca a este grupo de cuatro cortos y que sirva para visualizar problemas que están al lado y que no sabíamos que existían.  A mí me ha servido mucho este corto para llegar a lugares y a colectivos de personas que no tenían ni idea de que esto pasaba en España”. Victoria Rodríguez, directora de fotografía de Padam, y Daniel Gil Suárez también mostraron su agradecimiento por que sus obras hubieran sido elegidas.

Plano de Padam durante su proyección. Foto: Laura Moreno Iraola.
Sin más, el encargado de abrir la proyección fue Padam (‘caerse’ en croata) que “habla de la soledad de dos personas que sin tener nada que ver se conocen, se encuentran y poco a poco van viendo que rompiendo prejuicios y barreras, la persona que tienes enfrente se siente igual que tú aunque tengan dos circunstancias distintas y poco a poco esas personas se van acercando y eso hace que se abra la mente para ver su vida de otra forma”, además, “Padam aporta, sobre todo, el sentido de identificar que no eres el único que está solo, siempre pensamos que, en el tema de refugiados, inmigración, ellos son como distintos a nosotros, pero los sentimientos son los mismos”, explicaba Victoria Rodríguez en momentos previos al comienzo del evento. Este relato, protagonizado por un joven croata y una mujer española, de 14 minutos de duración, en 2007 consiguió ser uno de los cuatro nominados al Goya al mejor cortometraje de ficción español. 

Aquel no era yo, de una dureza increíble, pero también muy realista, hizo removerse a los asistentes de sus butacas, pues es una muestra clarísima de lo que los grupos armados de muchos países de África hacen con los niños que convierten en soldados y esclavos de las armas. Este fue el único corto que se quedó sin representación debido a sus recientes éxitos: ha sido ganador del premio Goya al mejor cortometraje de ficción español de 2013 y es uno de los diez cortos preseleccionados para competir en los próximos premios Oscar.

“Creía que podía ponerle una cara a la nostalgia, darle forma al sentimiento del inmigrante y mostrárselo al público”.


Daniel Sánchez Gil presentando su corto. Foto: Laura Moreno Iraola.
El lado nostálgico lo puso Buenos Aires, en el que se narra en 12 minutos la vida de un hombre argentino afincado en España y su necesidad por encontrar una rueda de un coche de su país, “creía que podía ponerle una cara a la nostalgia, darle forma al sentimiento del inmigrante y mostrárselo al público. Creo que es un reto muy complicado poder hablar de un sentimiento, pero el cortometraje lo subraya e intenta resaltarlo, forzando la empatía en el espectador. De esta manera, fortalece la imagen de todos los desplazados que integran CEAR”, en definitiva, la cinta muestra “lo que es capaz de hacer un hombre por sentirse más cerca de su casa”, narraba su director, Daniel Gil Suárez, que, de alguna forma, también refleja en su obra “mi situación de inmigrante argentino”. 

Marina Seresesky explicando La boda. Foto: Laura Moreno Iraola.
Y, quien concluyó la proyección fue La boda el corto que le ha dado a Marina Seresesky más de 50 alegrías en forma de premios, y de vivencias increíbles como una que relataba con especial cariño: “una alegría fue hacer un pase para 500 personas en la cárcel de mujeres y esa fue una experiencia de la que no me olvidaré en la vida. Lo que me contaron ellas y las ganas que tenían de relatar sus historias daba para hacer miles de cortos después de esa experiencia”. Y es que lo que cuenta este filme, la historia de una mujer cubana que vive en Madrid y hace todo lo posible por acudir a la boda de su hija aunque sea en la distancia, es tan real como desconocida, “nace de un proyecto más grande que es un documental que hice hace un par de años, casi tres, sobre este tema. Dentro del documental había varias mujeres inmigrantes que contaban sus historias y una de las que narraron fue esta que parece irreal, pero es de verdad, me quedó dando vueltas un tiempo y decidí pasarla a ficción y escribir La boda”, confiesa la directora. Aunque este es “un tema que parece que está muy invisible en la sociedad, pero es una realidad en España y en toda Europa que está a la orden del día. Hay miles y miles de casos de mujeres que dejan todo para cuidar a niños de otras mujeres y tienen a sus hijos a kilómetros de distancia y esta realidad ponerla en primer plano, que la gente lo vea y sepa que quizá está trabajando en su casa alguien que tiene ese problema y nunca se lo ha preguntado me parece que es importante”, apostilló Marina mientras esperaba el principio. 

Cabe destacar que, entre un corto y otro, diferentes trabajadores de CEAR que cumplen con unas misiones concretas (atención jurídica, atención psicosocial, acogida temporal, etc.) exponían a cámara en qué consistía su trabajo y la importancia que el mismo tiene. 

Sobre las nueve de la noche de este jueves, las luces de la sala Artistic Metropol se encendían y subían al escenario Mónica y Ahmad, ambos trabajadores del centro de acogida de Getafe (Madrid) por el que, desde su inauguración en 2011, informaron, han pasado cerca de 600 personas y que, actualmente, alberga a 98 aunque está equipado para 116 hombres y mujeres. En este espacio se contribuye “al desarrollo integral de las personas refugiadas solicitantes de protección internacional e inmigrantes en situación de vulnerabilidad. Intentamos hacerlo a través de un acompañamiento fundamentalmente social, en el sentido  amplio de la palabra”, explicaba Mónica. 

“Gracias a CEAR no soy un número más de los palestinos asesinados o encarcelados en Palestina”.


Por último, Ahmad se presentaba como “un refugiado palestino, hijo y nieto de refugiados”. Aprovechando la ocasión de la proyección de cortos, quiso compartir con todos lo que la comisión supuso en su vida: “gracias a CEAR no soy un número más de los palestinos asesinados o encarcelados en Palestina y otros países”, y es que esta entidad le ha proporcionado un trabajo y “una segunda oportunidad que muchos no han tenido”. 

Al finalizar el acto, el hall de la sala se llenaba de personas, muchas de ellas deseosas de acercarse a un puesto de venta donde podían comprar un DVD de los cortos, libretas o artículos realizados por los propios refugiados como monederos o delantales. 

Así concluía un paso más dado por todos los partícipes de esta iniciativa para hacer más fácil la vida de los refugiados que se encuentran en nuestro país a la espera de superar las heridas de su pasado, sufridas por su propia gente.  


                                                                                                                                                                   


Si está interesado, puede ver Padam en este enlace, el teaser de Buenos Aires en esteel tráiler de Aquel no era yo aquí el de La boda aquí.

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