Willy Naves vuelve a deleitar a los madrileños

Por: Natalia Márquez

Willy Naves y Martín // Foto: María Matos Elices
Una noche más del Ciclo El Subterráneo. Una noche más en Costello Club. Una noche más junto a la música de Willy Naves.

En la planta baja de la madrileña sala la gente se congregaba para escuchar al músico asturiano que pasadas las diez apareció junto a toda la banda. El comienzo lo marcaron los acordes de Emil Sinclair, ese personaje literario que es inevitable tener presente mientras escuchas cada una de las canciones de su "Conversaciones con Demian". Le siguió Lemmings perteneciente a su segundo EP, "Pirotecnias animadas" (2011).

Willy Naves // Foto: María Matos Elices
Continúa Placebo, con su atormentado sonido que provoca que se revuelva algo en el interior cada vez que se escucha. Llega Mis normas desde "La casa de la playa" (2009), para después marcharnos a El circo que en ocasiones se convierten las relaciones sentimentales. Pero aquí no acaba el viaje, porque nos trasladamos a la playa, concretamente hasta San Antolín, porque es el momento de Pleamar en San Antolín. Allí, junto al sonido de las olas del mar, podremos pensar en la película de nuestra vida o en la de los otros, porque el cinematógrafo suele reflejar esas cosas que nos empeñamos en ocultar, Tu película, mis miedos.

Antes de avanzar un poco más por el sendero musical, Willy Naves hace una pausa para dedicarle la siguiente canción a Álvaro de Gran Hermano, el concursante que en la gala inicial se cayó desde una notable altura con muy mala suerte, para él va Canción feliz para chicos tristes. Después es el turno de Coto sin muerte, seguida por la fábula de la criatura que deseaba abrazar y la que no se dejaba porque no lograba quitarse el caparazón, La tortuga y el koala.

Willy Naves // Foto: María Matos Elices
Poco después llega el single, Carta a las especias, la primera canción que pudimos conocer de "Conversaciones con Demian", con mención al sufrido videoclip que se estrenó hace unos meses. Volvemos de nuevo a "La casa de la playa" para escuchar Al final. Pero antes de que todo acabe viajamos nuevamente, esta vez el lugar escogido es Roma, la fecha: el Primero de Mayo de hace ya algunos años. Coordenadas exactas para situar la historia que narra la canción y que sucedió en un festival de música, tal y como apunta el intérprete.

La banda se marcha y deja a Willy Naves sólo ante el público, únicamente armado con su guitarra. Un curioso sonido permanece en la sala, "alguien ha dejado la tele encendida", comenta el cantante y apaga un amplificador, fuente del momentáneo protagonista. Bajamos hasta la más profunda desolación que se esconde en nuestra alma pensando en Muerte y destrucción.

Pero la noche no puede acabar así, para levantar los ánimos versiona La tormenta de arena de Dorian, como suele ser habitual en sus conciertos, otra vez acompañado de todos los músicos.

Y ahora sí, es el final, el subterráneo de Costello se va vaciando y llega la hora de marchar, o no. Unos deciden quedarse en la sala a disfrutar de la noche, otros optan por diferentes planes. Sin embargo, es probable que los unos y los otros vuelvan a encontrarse cuando Willy Naves regrese con sus temas a la ciudad. 

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