El indie folk intimista de Russian Red

Russian Red firma su último concierto en Madrid en una abarrotada sala Kapital con invitados de lujo como Bob Kildea y Steve Jackson de Belle and Sebastian y Alex Ferreira.

Por: Sheyla Olivos

Un 27 de diciembre a menudo se presenta con restos de sabor familiar y cuantiosas ansias de finalizar un periodo y, por fin, dar inicio a lo que será un nuevo ciclo vital; aquel día, Russian Red ofreció su último concierto en Madrid en el marco de la gira de ‘Fuerteventura’ (2011), su segundo trabajo. Y lo cierto es que tanto ella como sus acompañantes, desprendían un entrañable aroma a familia y, así como los asistentes al evento, ellos también se preparaban para dar fin a un largo viaje –que en su caso, les había llevado a pisar casi todos los rincones del mundo –.

Imagen: http://www.russianred.es

A poco más de las 21, ya se encontraban sobre el escenario algunos de los implicados en la creación de lo que es hoy Russian Red: Charlie Bautista, Juan Diego Gosálve, Bob Kildea, Stevie Jackson –estos dos últimos de Belle and Sebastian–y, por supuesto, Brian Hunt y Lourdes Hernández. Esta vez, Russian se enfrentaba a una llenísima sala Kapital con un largo vestido de flores, que evocaba a un romanticismo congénito de sobra conocido por su fiel público. El rosado reflejo de las luces ponía en marcha The Memory is cruel. Intimidad y sencillez instrumental, los mejores aliados de la cantante. Nick Drake continuaba con el ritmo templado de la noche, el cual sólo se suspendió relativamente con una renovada Everyday, Everynight

Y por fin, una de las canciones más deseadas de la noche, I hate you but I love you, tema de sentimientos en batalla, que hizo de la voz de Lourdes una luz sin aditivos que brilló por sí sola. Siguieron los hits del disco y oímos The Sun, The Trees, Brave Soldier y My Love is Gone, que cerraban temporalmente el bloque de ‘Fuerteventura’. Era tiempo de retroceder unos años atrás con Walls are tired, Loving Strangers y Conquer the World. Mención aparte merece su archiconocido tema grabado en 2007, Cigarrettes, del que Brian Hunt, productor –y propietario de las gafas- del disco piloto de Russian, se atrevió a cantar la segunda estrofa. La complicidad compartida entre ambos, pero –secretamente– también entre nosotros, llegaba a su culmen.

Tarantino rompía con la magia desatada por aquellos dos, pero encendía nuestra curiosidad. Sí, era cierto; el título de la canción está inspirado por el director de cine, a quien casualmente Lourdes se encontró en un restaurante justo en un momento de bloqueo creativo. Fuerteventura  y January 14th hicieron bailar cautelosamente a los congregados, y Steve y Bob, los que fueran actores esenciales del último -y más logrado- disco de la madrileña, se retiraron de escena. Ahora, aparecía Alex Ferreira quien, junto con Russian y su banda, se disponía a revivir la reciente mini gira realizada por nuestro país, en la que reinterpretaron temas de The Beatles. Lucky in the sky with diamonds y Come together –en la que Lourdes hizo lo que pudo con la batería–fueron algunos de los temas seleccionados. Finalmente, Mi Canción 7, fue la que clausuraría una hora y media de delicadeza y numerosos signos de madurez musical.

Hora y media que, al fin y al cabo, consagraba a Russian Red como una de las cantautoras nacionales de mejor calidad vocal y estilística del momento, pero que resaltaba que aún necesita encontrar un equilibro en el escenario, tanto en el reparto de temas como en la algo desacertada inclusión de otros géneros alejados del indie folk intimista, el en que, desde luego, siempre obtiene un sobresaliente.

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