Zahara, un acústico y varias risas

Zahara ofreció un acústico con el Teatro Federico García Lorca de Getafe como testigo en el que la cantante sacó más de que una sonrisa a los asistentes.

Por: Laura Moreno Iraola.


Zahara  durante el concierto. //Foto: Laura Moreno.

El tercer y penúltimo fin de semana del Agustico Fest empezaba a las nueve con la actuación en acústico de Momo, con tan sólo cantante y piano encima del escenario.

Una hora después, Zahara comenzaba su particular y peculiar acústico en el Teatro Federico García Lorca. Con un decorado sobrio y acompañada por Sergio Sastre (Miss Caffeina), a la guitarra eléctrica y coros, la cantante y compositora comenzaba con El universo, una de las canciones de su último disco, “La pareja tóxica”.

A partir de este primer tema, Zahara hacía muestra de su lado monologuista que le acompañaría a lo largo de la hora y media de concierto despertando las risas del patio de butacas en varias ocasiones.
Zahara y Sergio Sastre. //Foto: Laura Moreno.
Tras una larga presentación en la que hizo testigo a todos los asistentes de la historia de la canción –Zahara la compuso para una amiga que decidió irse a vivir a un barco y estar en contacto con el mar para encontrarse a sí misma- comenzaba La mujer mayúscula y el mar. Le seguía En la habitación, tema del anterior disco, “La fabulosa historia de…”, que marcó el contrapunto con El deshielo, estrenada hace apenas cuatro meses. En ella, Zahara dejaba su guitarra para lanzarse a tocar el pandero, aunque éste no se lo puso fácil (en la mitad de la canción casi vuelca) pero, la cantante supo reponerse y continuar, algo de lo que, una vez finalizado el tema, se reía ella misma. General Sherman y cómo Sam Bell volvió de la luna y la triste Del invierno seguían poniendo el lado lento al concierto.

Todas las anteriores habían sido canciones comunes en el setlist de la jienense pero, ahora le tocaba el turno a una canción que había dejado abandonada pero que, ante la insistencia de su público, ha rescatado, sobre todo, para los acústicos: Pregúntale al polvo. Tras ésta, se pasaba a Frágiles, canción del último disco y quizás la más corta que tenga Zahara pero, no por ello los 53 segundos que dura dejan de ser incluso más intensos con la voz como principal protagonista y la música en un lejano plano.

Photofinish también llevaba su particular historia explicada por Zahara, pero resumida en una canción dedicada a un amigo con el que se enfadó y nunca más se volvió a hablar. Con Olor a mandarinas, la cantante afirmaba que hubo una época en la que no sólo hacía canciones de “cortarse las venas”, sino que, también componía otro tipo de canciones.

Aunque de desamor pero feliz, Mariposas marcaba el punto de inflexión y empezaba a ponerle ritmo al concierto. Ya con ésta, Zahara pedía a los asistentes que la cantaran y que no la dejaran sola en el estribillo, “las mariposas se escaparon por tu boca, nunca más podrán volver. Perdidas por el mundo se preguntan cómo pudo suceder” se oía que provenía, aunque tímidamente, de las butacas del teatro.

Zahara volvía hacia el pandero, deseando que no se volviera a caer, y comenzaba a contar la historia de la siguiente canción: su discográfica de entonces le dijo que era corta, sus padres no entendieron de qué iba. Así que, ella decidió hacer una película, Leñador y la mujer América –que, por cierto, estrenaron el pasado jueves 28 de noviembre- comienza. Seguida, otra de las canciones de su anterior disco, Tú me llevas acompañaba a los típicos agradecimientos y Funeral hacía que se vaciara el escenario pero por poco tiempo. Zahara y Sergio vuelven para hacer la versión de Grease, You're the one that I want que ya acompaña en todos los conciertos a la cantante.

Zahara y Sergio. //Foto: Laura Moreno.
Merezco  parecía despertar a los allí presentes y llega la dura Camino a L.A –pedida por alguien del público hacia el inicio del concierto-. Ésta parece avisar el final y la despedida es inminente. Sergio y Zahara se van del escenario.

Falsa alarma, la función aún no había terminado, la cantante aparecía de nuevo, sola y agarraba su guitarra. Todos pedían para sus adentros que sea esa canción, la canción. Finalmente, los primeros acordes de la guitarra de Zahara sacan de dudas: sí, lo es. Todo el teatro en silencio escuchaba cómo canta Con las ganas. Esa canción que hace que se le desgarre la voz cada vez.

Y ahora sí, el fin llegaba, la gente aplaude, el final ha sido triste pero se queda el humor que, durante todo el acústico, Zahara ha puesto. Y es que, ¿quién no prefiere un concierto con historias, anécdotas que le hagan reír y naturalidad del que está en el escenario unidos a la música antes que una lista de canciones que igual que llegan se van?

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