2500 almas liberadas en Madrid frente a Supersubmarina

Segundo día de Sold out en La Riviera. El pasado jueves 13 de diciembre, la banda jienense Supersubmarina volvió a ver cómo, poco a poco, su música se extiende y su número de incondicionales crece con ellos.

Por: Laura Moreno Iraola.

Jose y Juanca (de fondo) durante el concierto el pasado 13 de diciembre. //Foto: Natalia Márquez.
2500 almas –aforo de la sala madrileña La Riviera- el miércoles 12 de diciembre y otras tantas el jueves 13. En total 5000 personas –sin contar el acústico que la banda dio el martes 11 en la sala Independance para aquellos que hubieran adquirido la entrada con este suplemento- es lo que los ahora cinco componentes de Supersubmarina (Javi Serrano se incorporó en el segundo disco, Santacruz, a los teclados y coros) vieron durante dos días seguidos en Madrid. Dos sold out consecutivos que llegaban casi un año después de que llenaran por primera vez La Riviera, una de las salas más importantes de la capital madrileña.

La tarde del jueves 13 de diciembre había llegado y con ella las colas, a pesar del frío y las ligeras gotas que descendían del cielo madrileño, de seguidores que prefieren ver a su grupo favorito de cerca y esperas también en las taquillas para recoger las entradas.

Una vez dentro de la sala, ya desde la apertura de puertas -un poco antes de las ocho de la tarde- era difícil acceder a un sitio cercano del escenario, la sala se llenaba y sólo quedaba esperar a que el espectáculo comenzara. Algunos minutos después de la hora prevista, Supersubmarina al completo -Jose Chino (voz y guitarra), Juanca (batería), Jaime (guitarra y coros), Pope (bajo y coros) y Javi (teclados y coro)- salía cerveza en mano y Para dormir cuando no estés inauguraba el concierto. Le seguía Ana, canción de “Electroviral”, primer álbum de la formación. Con ésta el público se iba soltando también gracias a los ánimos vertidos desde encima del escenario –sobre todo, por la petición de aplausos de Javi-.

Jaime y Javi (fondo) en el escenario de La Riviera. //Foto: Natalia Márquez.
Con El baile de los muertos, Jose ya pide la colaboración del público para terminar con la canción. Tras ella, llegan los agradecimientos a los asistentes por llenar dos veces consecutivas La Riviera. Ahora, es el momento de LN Granada, de las favoritas, que terminan con la pista iluminada y todos cantando aquello de “y bailar con la muerte no es buen plan”. Tu saeta es el siguiente tema, tras él el cantante lanza un “Madrid es la ciudad del encuentro” y comienza el último corte del más reciente EP del grupo, “Realimentación”. Le siguen dos canciones del segundo disco, “Santacruz”, Canción de guerra y  la delicada De las dudas infinitas.

A partir de Supersubmarina, el concierto adquiere un cariz más movido. Tecnicolor y el especial apunte “te vas a joder”, Hogueras (con pequeño despiste del cantante incluido en la segunda parte del tema) en su parte final con colaboración del público. Cometas es, quizás, la que hace que decaiga el ritmo adquirido en esta parte pero es recuperado con Santacruz, Ola de calor y, sobre todo, con En mis venas (la que fue la primera canción que se dio a conocer de “Santacruz”).

Llega el momento de los bises, el grupo se va pero no tarda en regresar al escenario de La Riviera para continuar con Kevin McAlister, Hermética y XXI. Después de ellas, un pequeño parón –con algo de emoción incluida- para que Jose agradeciera a todo el equipo de Supersubmarina, creando la anécdota al intentar “poner un acento que se me entienda, que luego hay problemas con eso”.  

Jose y Javi durante el concierto. //Foto: Natalia Márquez.
Niebla era enlazada por el grupo con Puta Vida en la que la voz del grupo pedía que se hiciera una pequeña separación física entre el público: a unos les tocaba tararear, a otros cantar el “sólo caí al asfalto”.
Y con Cientocero el final del concierto llegaba. Una intensa conclusión para tres días importantes en la capital.

Supersubmarina está demostrando que no es un grupo más al uso de moda pasajera. Tampoco, a pesar de que muchos así lo consideren, que es un grupo de jóvenes -especialmente chicas, sólo bastaba con un movimiento en panorámica circular de cualquier cabeza para darse cuenta de que en  La Riviera había fans de ambos sexos coreando cada una de las canciones-. Lo que parece es que se van a quedar y seguirán creciendo y ofreciendo noches que se permanecerán grabadas en la memoria por un tiempo. 

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