Los problemas de salud no destiñen los colores de Mika

Ni los problemas de garganta, ni la poco habitual austeridad escénica consiguieron esconder los colores y el buen ánimo que desprendió el show del cantante Mika en Madrid.  

Por: Sheyla Olivos


Mika al piano durante la actuación // Foto: Natalia Márquez
Después de un aceptable retraso, aparecen en el escenario Mika y su banda vestidos con camisas y tirantes chapados a la antigua y sombreros de influencia gánster. En un casi perfecto español –que no duda en practicar a lo largo de la noche- el libanés nos informa que ha estado a punto de suspender el concierto por inconvenientes de salud, pero que finalmente ha decidido venir a pesar de que -nos advierte- su voz esté “a un 70% de sus capacidades”.

Apenas lo notamos con Relax, tema que inaugura el repertorio de la noche y que pone de manifiesto la potencia vocal del cantante, sobre todo en los arriesgados agudos de la canción. Le sigue Lola, extraída de su último trabajo, “The Origin of Love”, su disco de melodías más discretas hasta la fecha. Es hora de sentarse al piano y entonar Blue Eyes acompañado de los -aún tímidos- susurros de la multitud madrileña. Popular song, crítica con la fama de instituto que viven algunos jóvenes, continúa con el ritmo tranquilo del bloque y lo cierra. 

Mika // Foto: Natalia Márquez
La divertida historia que nos narra en Billy Brown da pie a una de las canciones más escuchadas de su segundo álbum, Rain, perfecta para descargar cualquier atisbo de energía negativa. El momento karaoke no se hace esperar y se adentra en la sala con Big Girl  (You are Beautiful); aunque éste aparece en su versión más dulce con Stardust, la cual los asistentes demuestran saberse al dedillo. 

Tras la balada Underwater, Mika expresa la comodidad que siente ante un público que describe como “perfecto” y le regala Stuck in the middle, tema de su mítico álbum debut, “Life in Cartoon Motion”.  “¿Cuántas copas os habéis bebido ya?”; siguiendo con la tónica alegre y desenfadada, llega Love you when i’m drunk, cuyo estribillo no duda en cantar en español.

El amor cobra protagonismo absoluto en una atiborrada Riviera y suenan Love Today y Origin of Love. Sin embargo, son los hits Grace Kelly y Celebrate, los encargados de dar paso al tramo final del espectáculo; ésta última representada como una oda a la vida y a su celebración.

Después de unos minutos de descanso, llega a nuestros oídos una versión apresurada de Lollipop, que aún así consigue hacer retumbar el local a base de saltos. La enérgica We are Golden clausura la función y nos anuncia que la única intención que tiene Mika con su música es llenar de color cada rincón que atraviesa con ella. Esta vez, a pesar de las dificultades, no sólo logró colorear Madrid, sino también dibujar una sonrisa en cada uno de los rostros de una fiel y rejuvenecidaaudiencia.  

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