Un pequeño gran salto para Izal en Madrid

Tras colgar el sold out, Izal  emociona en Madrid en una noche cargada de sorpresas.

Por: Sheyla Olivos

Izal durante su actuación en la sala El Sol // Foto: Natalia Márquez
En la vida de un artista casi siempre existe un momento en el que su corazón palpita a tantas pulsaciones por minuto que siente que nada mejor puede pasar. Aquel momento de felicidad absoluta le recuerda a los tiempos durante su infancia en los no había barreras ni metas imposibles.

Pero los miembros de Izal ya no son niños. Los instantes de felicidad vividos anteayer noche en la Sala El Sol de Madrid son resultado de los más de 10 años que esta banda lleva trabajando en el mundo de la música.  10 años que se convirtieron en ganas de darlo todo y de hacer vibrar a cada uno de los cuerpos congregados en el local madrileño.


Mikel en plena interpretación // Foto: Natalia Márquez
A las 23 en punto subieron al escenario Iván, Alberto, ‘Gato’, Alejandro y Mikel. Tras una breve intro instrumental –en la que dejaron claro uno de los puntos fuertes de la agrupación­– llegó a nuestros oídos A Nuestros rincones. Nos revelan lo emocionados y agradecidos que están. Y no es para menos. Entradas agotadas. Primera vez que tocan en un recinto de tal dimensión. Es hora de jugarse todo. 

Tras Desorden, con la que poco a poco conseguimos perder la timidez, tocan uno de los temas del primer disco, 28 Horas. Los saltos no se hacen esperar y los asistentes entran en el mágico mundo de los unos sonidos –y letras- procedentes de noches sin dormir; de madrugadas y viajes confusos. De idas y vueltas. 

El repertorio del único EP de Izal continua con Eco y Teletransporte. La expectación aumenta cuando Mikel coge su ukelele y unos divertidos silbidos nos anuncian Qué bien. Sol se viene arriba. Los asistentes nos quitamos definitivamente el miedo y coreamos sin pudor el pegadizo estribillo de la canción. La primera frase a capela de la balada por antonomasia, Sueños lentos, aviones veloces, no hace más que emocionarnos todavía más. Y a continuación de Extraño regalo y Ajam, un nuevo tema se convierte en la primera sorpresa de la noche, Tóxica.  

Agachados en "Ajam" // Foto: Natalia Márquez
El ukelele cobra protagonismo otra vez y llega Tu continente, canción que para muchos ya es un himno. A pesar de oler el fin, nuestra energía no decae y nos preparamos para Prueba y error, aquel tema que nos cuenta que tras caer una y otra vez con el mismo obstáculo, siempre existe la posibilidad de cambiar. De intentar cambiar. Magia y efectos especiales nos engaña en sus primeras y sosegadas notas, pero pronto nos vemos bailando y gritando eso de “Todos a la mierda…”.

La recta final adviene con sabor a sorpresa. Jenna Fisher se introduce en la sala, y como en muchas de sus letras, Izal hace despertar nuestra curiosidad por saber más acerca de esta historia. Pero si hay algún tema que sea más claro –y a la vez impreciso- a la hora de hablar de alguien ése es La mujer de verde. Aquella maravillosa dama que tanto les inspira. El sudor brota en la pequeña sala. Sus miradas no pueden ocultar la alegría. Nuestros aplausos no esconden la afirmación de que ha nacido algo que permanecerá por mucho tiempo en nuestras memorias. Pero por ahora, el desenlace llega en Conclusión en DO para Ukelele.

En la vida de un artista casi siempre acontece un momento de máxima felicidad. En la vida de un espectador siempre llega ese momento en el que aquella felicidad se le transmite de tal forma, que se siente como un niño. Niño que durante 1 hora y media ha disfrutado de cada segundo de la noche.

Si queréis ver más fotos de la actuación de Izal, las tenéis todas en el siguiente ENLACE.

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