'Rocky' conquista Canal, sus teatros y su gente

Rubén Pozo llenó los Teatros del Canal en la noche del viernes 5 de octubre con temas de su primer trabajo en solitario, “Lo que más” e intercaló canciones inéditas y otras pertenecientes a su antiguo grupo, Pereza. 

Por: Silvia Bergillos
Rubén Pozo en los Teatros del Canal // Foto: Silvia Bergillos
Esta cita trataba de conquistar al personal y Rubén lo consiguió desde la primera canción. Así nos lo comentaba él a todos los allí presentes después de cantar canciones como Rucu Rucu o Chavalita, con las que daba comienzo la noche. Con su característico humor y forma de hablar nos explicaba que según salía del camerino, un par de personas le dijeron si aquella noche pretendía conquistar algún continente todavía desconocido. Todo tiene su por qué y es que el señor Pozo iba hecho un pincel. De pies a cabeza. Enfundado en unos pitillos negros y chaqueta del mismo color, una camisa blanca de chorreras y puños con volantes, nos recibía el protagonista de la noche encima del escenario. Todo glamour.

La fase de calentamiento daba paso a temas como Nada más o En una noche cualquiera, siendo este último algo inédito. Aprovechando la ocasión hacía un breve guiño a Leiva, nombrándole por estar nominado a los Premios Grammy Latinos y deseándo toda la suerte del mundo para él, compañero de trabajo durante diez años mientras compartían escenarios y furgoneta bajo el nombre de Pereza. Pero eso ya es otra historia.


Rubén Pozo // Foto: Silvia Bergillos
El público, de pie desde la primera canción, aprovechaba cualquier momento de silencio entre canción y canción para gritarle ¡guapo! y piropos similares al boss del lugar. Así fue cuando antes de que empezaran a sonar los primeros acordes de Mañana será otro día, éste se quejaba irónicamente por tener botellines de agua a sus pies en vez de otra bebida como podría ser una Fanta. Acto seguido se puso a cantar un trozo del ya conocidísimo anuncio de este refresco: “mándalos a tomar Fanta y diviértete...”. Y no se quedó ahí la cosa, los botellines de agua fueron lanzados al público previa petición de alguno de los asistentes. A esto se le llama 'feeling artista-público' y viceversa, virtud que pocos profesionales poseen.

El Teatro estaba a reventar y era entonces cuando empezaba lo bonito de la noche. Con Ozono el sonido ya era de 10 y las ganas de pasárselo bien iban en aumento. Lo que más, otro hit cantado al unísono. Matar al cartero, En cualquier parte, Pirata Madrid fueron las siguientes. ÉXTASIS.

Si bien decía Rubén por las redes sociales días atrás a esta cita que tenía unas ganas tremendas de esta noche, no hacía falta que lo jurase. Sólo con ver la que tenía montada era suficiente. Para comprobar cómo nos lo estábamos pasando ahí abajo, pidió al técnico de luces que los focos nos enfocasen a todos y su respuesta fue un “¡Cómo no os duele la cara de ser tan guapos!”. Y a este piropazo le siguieron Margot La Pegatina, donde Rubén, muy orgulloso por todos ellos, presentó a la banda que le está acompañando durante la gira de “Lo que más”. Banda de músicos, banda de amigos. Y eso encima del escenario se nota, y mucho. Esta última canción incluye una pequeña peculiaridad y es que durante la letra de la misma, alguien de entre la muchedumbre tiró una manzana, Rubén la cogió al vuelo, le dio un mordisco y la devolvió al público. Después se lució con unos pasos del baile que realiza en el clip de dicha canción y desapareció del escenario.

La recta final prometía mucho, y tras varios minutos de espera (más de los habituales), volvía sólo él a escena. Esta vez como rey del R&R, pitillos negros y camiseta de tirantes negra también, y con un piti entre los labios. Se excusaba por la tardanza, pero ¡se habían quedado encerrados en camerinos! hasta que alguien les había abierto desde fuera. Llegaba la tralla final con canciones de hoy y de ayer. Canciones como Invierno, Rum, rum, Pelos de punta, Manager Como cualquiera.

Y como todo, esto llegaba a su fin. Se encendieron las luces y los aplausos a la banda y a Rubén fueron infinitos. Antes de perderse entre las cortinas del teatro, se vistió una bata roja con capucha incluida cual boxeador y sonó la mítica canción de Rocky Balboa. Estaba claro, él había sido el justo vencedor en aquel ring. Los asistentes, los que reciben los golpes bajos en forma de canción. Seguro que ellos están dispuestos a volver a luchar para recibir golpes de este tipo. 

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