'La cosecha humana', género negro de la mano de Emilio Calderón

Emilio Calderón, finalista del Premio Planeta 2009, acaba de publicar La cosecha humana, una nueva novela en la que por primera vez se adentra en el género negro.

Emilio Calderón.//Foto: María Matos Elices

Por: María Matos Elices 

MirArte Magazine estuvo hablando con Emilio Calderón, el que fue finalista del Premio Planeta 2009 y que acaba de publicar su nueva novela, La cosecha humana. Editor e historiador y finalmente escritor, Calderón cuenta con una gran experiencia en el mundo de la literatura. Sabe lo que los editores piden y cómo lograr ambientar una historia para atraer a su lector. La cosecha humana regresa, como sus libros anteriores, a Oriente, pero en este caso, a Oriente Próximo. Una zona en la que se vive un complejo conflicto que genera opiniones de lo más diversas. Él ha tratado ser lo más objetivo posible y presentar los hechos tal como son. Pero su nueva novela también tiene una parte de fantasía. Por primera vez, Calderón se enfrenta al género de la novela negra, con sus habituales crímenes y misterios.

MirArte: Es historiador, editor y escritor, ¿con qué se queda?
Emilio Calderón: Mi vocación era la de editor. Me gustaba fabricar libros, diseñarlos. Cuando eres editor siempre tienes un contacto muy directo con los autores y es un negocio muy difícil porque a veces no dispones de los medios suficientes para atraer a tu editorial a los autores que te gustaría. De manera que entre unas cosas y otras, al final acabe convirtiéndome yo también en autor y me pasé al enemigo. Tenía una editorial muy pequeña y ahora trabajo para editoriales muy grandes que son las que corren con el riesgo empresarial

M: ¿Ha pensado en publicar sus propios libros en una pequeña editorial como en la que trabajaba?
E: Lo he llegado a hacer, eran otros tiempos, pero ahora resulta más fácil. Se han abaratado mucho los costes de edición y la promoción ha cambiado radicalmente con la existencia de internet y las redes sociales. Ahora ser un pequeño editor, a pesar de lo que se dice de la crisis, es más factible que en mi época. Cuando yo editaba tenía que pelear con grupos como Planeta de manera que cuando quería colocar uno de mis libros en la mesa de novedades, el librero me decía "si lo coloco, los 25 libros de Planeta, que son de editoriales distintas, los retiran". Ahora, en cambio, hay muchas pequeñas editoriales.

M: ¿Considera que su experiencia como editor e historiador ha sido positiva para ser escritor?
E: En el caso de editor, sí, porque he conocido al enemigo antes de tener que enfrentarme a él. Sé cómo piensa y lo que busca.
Como historiador, me ha ayudado, ha sido determinante en mi literatura porque siempre que escribo suelo ambientar muy bien las novelas en contextos históricos que domino. El dominar un contexto histórico donde vas a desarrollar una historia me facilita el trabajo porque me hace sentir más seguro y me cuesta menos fabular que si tuviera que partir de cero.

"He conocido al enemigo antes que tener que enfrentarme a él"

M: Varias de sus novelas se ambientan en Asia, ¿por qué le fascina tanto este continente?
E: Mi padre durante muchos años de su vida tuvo un pequeño negocio de antigüedades y viajaba a Asia a comprar muchas de ellas. Yo recuerdo que cuando regresaba de esos viajes lo hacía con muchos objetos que a mí me parecían extraños, exóticos y siempre fantaseaba con el lugar del que procedían. 
Esa época coincidió con que yo era lector de Verne, y entre ambas cosas, cuando ya crecí, lo primero que hice fue viajar a esos sitios. A partir de ahí empecé a sentir una relación muy estrecha con esas culturas y comencé a leer mucho sobre la India, China o Japón. La bibliografía que encontraba era de escritores anglosajones o franceses, de manera que en mi literatura no solo está el elemento asiático, sino también una clara influencia de esta literatura.

M: ¿No se plantea ambientar una novela en España?
E: Tengo alguna ambientada en Madrid, pero sin publicar. Yo creo que cada escritor tiene unas creencias, unas inquietudes por determinadas culturas. A mí por ejemplo ,la guerra civil española no me interesa nada. Tampoco soy un autor proclive a escribir sobre el desván donde tenía el abuelo sus recuerdos. Sin embargo, me atrae Hiroshima, Shanghái y lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial. Pero supongo que más tarde o más temprano acabaré escribiendo una novela española. 


M: ¿Qué propone su nueva novela, La cosecha humana, que la distinga de las anteriores?
E: Es una novela de género negro, por lo que he sido más riguroso respetando ciertos cánones. El primero de ellos es que la protagonista, una inspectora de policía, es un arquetipo clásico de la novela negra: una mujer con afición al whisky y problemas de conciencia. 
Además, he intentado imprimirle una mayor agilidad rítmica a la obra, como también demanda este género. Desde mi punto de vista creo que cuento una realidad muy compleja, la de un sitio como Israel con el conflicto entre judíos y árabes, pero creo que he sabido envolverlo en un envoltorio fácil de digerir.
También he incluido la crónica periodística, que nunca había tocado. En vez de narrar o fabular ciertos pasajes de la novela, he recurrido a artículos de prensa ya publicados. Es una manera de certificar que lo que yo estoy contando es real, puesto que la novela también pretende tener un componente social, diría que casi de alerta, donde pongo de manifiesto los problemas sustanciales que tiene la mujer en Oriente Próximo, junto con el asunto del tráfico de órganos.

M: La cosecha humana está ambientada en Oriente Proxímo, ¿no cree que es arriesgado, teniendo en cuenta lo que ha ocurrido con las caricaturas de Mahoma?
E: Después de lo que ha pasado, sí, pero cuando yo escribí el libro, no había ocurrido nada. No me extrañaría que ciertos sectores de la religión musulmana pudieran sentirse ofendidos por lo que cuento, pero lo mismo pasará con ciertos sectores del judaísmo. Aquí nadie sale bien parado, porque tanto una sociedad como la otra dejan mucho que desear. Por una parte es indiscutible que los israelíes llevan a cabo una política desastrosa con respecto a los palestinos negándoles derechos fundamentales, con torturas y asesinatos indiscriminados, pero por otra parte, la sociedad palestina también deja mucho que desear. La mujer carece de derechos civiles. Por ejemplo, el 60% de las mujeres palestinas sufre malos tratos de sus maridos, hermanos o padres, pero no denuncia porque considera que forma parte de la relación normal y natural entre hombres y mujeres. En ese sentido yo he querido denunciar todas las situaciones que se dan. Muchas veces el problema a la hora de analizar este conflicto es que todos hemos tomado parte de un lado y el problema de la solución es que nadie es capaz de ponerse en el lado del contrario. Hasta que eso no ocurra, no habrá solución.
Además, la novela habla de una organización feminista que existe que aglutina a mujeres judías y palestinas que reivindican el derecho a que sean ellas las negociadoras, puesto que los hombres han fracasado a lo largo de 50 años de negociación. Creo que en el fondo habría más posibilidades de que se solucionara el conflicto si fueran ellas las que tomaran las riendas de la negociación.
De todas formas, he querido ser bastante aséptico y presentar los hechos tal y como los he ido descubriendo.

"No me extrañaría que ciertos sectores de la religión musulmana pudieran sentirse ofendidos por lo que cuento, pero lo mismo pasará con ciertos sectores del judaísmo"

M: En 2009, su novela La bailarina y el inglés consiguió ser finalista del Premio Planeta, ¿por qué cree fue así?
E: Es un misterio que todavía no he resuelto. Cuando la estaba escribiendo ni siquiera pensé en presentarme al premio Planeta. Desde mi punto de vista era una novela que no encajaba en absoluto con este tipo de premio. Fue mi agente literaria, la que después de leerla,  me dijo que por qué no la presentaba. 

M: El premio Planeta 2009 lo ganó Ángeles Caso, ¿qué opina de su carrera?
E: Compartir la gira promocional con ella fue para mí como un regalo. Es una mujer cultísima, maravillosa, con un trato y una conversación muy agradable. Aprendí mucho de cómo comunicar, puesto que visitábamos juntos radios y televisiones, y ella tiene la facilidad de ser una persona que ha presentado telediarios y sabe manejarse en estos medios de una manera increíble. Como escritora me parece fantástica, con un poder lírico y una capacidad para crear metáforas hermosas. 

M: ¿Cree que su nueva novela va a tener un éxito similar a la anterior o incluso mejor?
E: No tengo ni idea, sinceramente. Eso es algo que  ningún escritor puede valorar. Creo que cualquier lector que se acerque a la novela no va a quedar indiferente por el tema que planteo. 

M: Para terminar, durante 10 años se dedicó a la novela infantil y juvenil, ¿se plantea volver a hacerlo?
E: En esta novela he utilizado algunas técnicas que aprendí cuando me dedicaba a escribir novelas juveniles porque ese lector es impaciente, de manera que yo aprendí a acercarme a él escribiendo novelas que tienen capítulos cortos, en las que pasan muchas cosas para atarpar rapidamente su atención. En La cosecha humana he hecho algo similar. Quería que tuviera un ritmo ágil, ya que la realidad que contaba era compleja, espesa y con cierta carga política.
La verdad es que aprendí el oficio primero escribiendo cuentos para niños, luego novela juvenil y finalmente di el salto a la novela para adultos. Creo que he seguido todo el proceso y no he empezado la casa desde el tejado. No me he atrevido a escribir una novela para adultos hasta ya entrados los 40 años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario