Manolo García conquista Salamanca

2.500 personas llenaron el Multiusos Sánchez Paraíso el jueves 13 de septiembre.

Por: Icíar Muñoz. (Fotografías: Juan Carlos Muñoz)
Manolo García durante el concierto.

El cantante de Poblenou (Barcelona) se entregó totalmente durante más de dos horas y media a un público salmantino rendido ante su música, destacando el sonido limpio y perfecto.

El concierto comenzó con Navaja de papel, una de las sorpresas de la noche, puesto que en su repertorio habitual en directo suele comenzar con Disneylandia (Los burros). Según sus propias palabras esta primera canción “fue compuesta en 1981 con una sola guitarra, y me trae recuerdos y alegrías”, y pertenece a su primer grupo Los rápidos. En escena apareció él solo con un pianista y a ellos se fueron añadiendo poco a poco el resto de los siete músicos que le acompañaban.

Manolo García no dudó en mezclarse con su público.
A continuación siguió con La sombra de una palmera y Aviones Plateados, con la que consiguió motivar a la gente y ponerla a cantar.

Poco a poco se fueron mezclando canciones de sus diferentes discos en solitario, intercalando entre ellas algunas de sus principales éxitos con El último de la fila. Con  Un alma de papel comenzó el repertorio de su último trabajo "Los días intactos", llegando hasta diez los títulos interpretados de este disco. A pesar de que delante del escenario se había instalado un patio de sillas plegables, según iba avanzando el concierto los asistentes las fueron retirando, puesto que el cuerpo les pedía bailar y cantar.

El cantante catalán es un artista sencillo y cercano a su público. Durante el concierto se acercó en diversas ocasiones a sus seguidores llegando a mezclarse entre ellos, incluso en el graderío, cuando cantó Nunca el tiempo es perdido.

Con Un giro teatral, Un año y otro año, Somos levedad y A San Fernando…, últimas canciones antes de los bises, se llegó al momento álgido del concierto, en el que la gente no paró de bailar y cantar.

Siguieron dos bloques de bises con un total de nueve canciones, entre las que destacaron Zapatero, Prefiero el trapecio, Insurrección y Pájaros de barro. Lo habitual hubiera sido cerrar con una ranchera llamada Cuando yo quiera has de volver, pero debido a la insistencia de un público entregado totalmente, el cantautor no tuvo más remedio que cantar una canción más: No estés triste. Su concierto en Salamanca fue un éxito total y él manifestó estar a gusto comentando que “Salamanca es una de esas ciudades en las que es un placer caminar”.

El cantante en un momento de su actuación en Salamanca.
Manolo García es un artista comprometido y lo demostró con sus comentarios en diversos momentos de la noche. En Para que no se duerman mis sentidos explicó que es una canción compuesta en una chabela y dedicada a la gente que lucha para levantar la cabeza. En otro momento, cantando Prefiero el trapecio, al llegar al párrafo que dice “vivimos a base de latas de calamares” hizo un inciso en la canción y comentó que “si nosotros tenemos que vivir a base de latas de calamares, que los políticos vivan también de latas de calamares, no de caviar”.

Está claro que Manolo García es un artista que llega al corazón de la gente, con su música y con su forma de ser, lo que se reflejó al finalizar el concierto, ya que tuvo que permanecer durante unos momentos él solo sobre el escenario, saludando a sus seguidores que no dejaban de aclamarle.

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