Artifial vs natural: Big Appetites de Christopher Boffoli

Por: María Matos Elices


Big Appetites por Christopher Boffoli


El arte moderno no tiene límites. Día a día lo comprobamos acudiendo a exposiciones que muestran objetos cotidianos como obras maestras o cuadros sencillos como prodigiosas pinturas. Qué es o no arte es una pregunta muy difícil de responder. Si el artista ha logrado con eso expresar una parte de sí mismo, volcar unos sentimientos o ideas, ¿por qué considerar que es menos preciado que la maja de Goya o los nenúfares de Monet? Cada época tiene una forma de expresión distinta y particular, y en un periodo tan convulso como el actual, es lógico que las creaciones muestren confusión, mezcla e hibridación.

Un ejemplo de ello es la serie Big Appetites de Christopher Boffoli. El estadounidense, director de cine, fotógrafo, y escritor, ha fusionado alimentos con pequeños soldaditos de plástico dando lugar a unas curiosas instantáneas. El autor dice haber partido de las películas y series de ficción que mezclaban comedia y drama tomando como base pequeños individuos en un mundo gigante para ellos, o lo que es lo mismo, la vida de cualquier niño, y haber elegido dos elementos cotidianos para la vida de cualquier persona. Boffoli lleva realizando estas originales fotografías desde 2003 y ahora están expuestas en galerías de EE UU, Canadá, Reino Unido y Mónaco, aunque pronto se podrán ver también en Argentina y Brasil. Además, está previsto que publique un libro en otoño que reuna las instantáneas de la serie.

Humor, ironía o sin sentido. Estas obras pueden ser interpretadas de distintas formas. El receptor puede ver en ellas una fusión de dos elementos opuestos, el plástico artificial y la naturaleza que impregna los alimentos; la ironía del mundo en el que estamos inmersos, una sociedad que se nos queda grande a todos los humanos y hace que cometamos errores; o el arte contemporáneo llevado a su límite buscando la experimentación y el juego por el simple hecho de pasar el rato. Sea cual sea nuestra interpretación el caso es que nos fijamos en estas fotografías, en la mezcla de sus vivos colores y pasamos unos minutos intentando averiguar cuál fue la motivación de Christopher Boffoli. ¿No es este al final el objetivo de todo artista, despertar el interés de su público?

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