Visiones de William Blake

Por: Sheila Mateos

La noche del júbilo de Enitharmon. 1795.Tate Gallery.William Blake
Los artistas considerados como figuras fundamentales  o iconos nacionales no siempre han seguido las pautas que les imponían en las academias. El ejemplo de William Blake (1757-1827) es un claro reflejo de genios que se han desvinculado de las normas de su época para reflejar la realidad que vivían mediante escenas puramente imaginarias.

A través de un centenar de obras que se exponen en CaixaForum de Madrid podemos dar cuenta del carácter visionario de este artista británico, considerado en el Reino Unido como icono contracultural. Estas obras, procedentes de la Tate Britain,  proponen un acercamiento inédito a este artista y a su influencia en el arte británico posterior con 74 piezas del propio Blake y las 30 restantes de otros destacados creadores ingleses influenciados por su legado.

La exposición muestra desde sus primeros trabajos como grabador pasando por los Libros proféticos, grandes grabados en color, escenas de la Biblia, los famosos dibujos para el Libro de Job y La Divina Comedia (encargos de John Linnell) y los Libros iluminados hasta la influencia que ejerció en Los Antiguos, los prerrafaelitas, los simbolistas y los neorrománticos ingleses.

Las paredes están decoradas con frases del propio artista, puesto que sus pinturas y sus poemas no pueden comprenderse por separado ya que era la viva imagen del artista integral. Grabador, pintor, poeta, pero también incomprendido y rechazado por el público de su época, sus obras le valieron un lugar incuestionable en la historia de la cultura occidental por su original y visionaria concepción del arte, enfrentada a los dogmatismos sociales, religiosos y académicos. El inconformismo, la protesta y el misticismo son los rasgos definitorios de toda su obra.

El fantasma de una pulga. 1819-20. Tate Gallery. William Blake

 Pero si algo es clave, claramente es la imaginación. Sus visiones son reflejos de esos escenarios y esos momentos que se encuentran en sus pinturas, puesto que creía que sus ideas debían estar inspiradas y no vinculadas a las creencias. Gracias a ello creó su propio lenguaje visual característico, su sello personal, en los que se valía de las líneas y los grandes trazos para expresar conceptos abstractos. Su obra es también inseparable de las visiones que le acompañaron a lo largo de toda su vida y que le sirvieron de constante fuente de inspiración. A partir de éstas, Blake creó un imaginario único que transporta al visitante a un reino mítico donde las fuerzas del bien y del mal chocan entre sí en un conflicto interminable.

En ocasiones se le ha llegado a calificar como el Goya inglés, de quien fue coetáneo, ya que igual que él, se valía de la figura humana para confrontar asuntos del momento, como la guerra, la revolución o la igualdad de sexos y que llegasen al mayor número de personas posible.

En sus grabados vemos como interpretó los grandes sucesos políticos y sociales de su época cuestionando el statu quo, un inconformismo que le llevó a la búsqueda de nuevas técnicas artísticas que le permitieran manifestar sus inquietudes y que le alejaron de las convenciones neoclásicas, tan asociadas a los valores de la Ilustración.

Podemos seguir escapando a las escenas de William Blake, bajo sus cielos tormentosos y sus historias comprometidas. Podemos reinterpretar la Divina Comedia acompañando a Dante y Virgilio. Y podemos ver como Job pasó las pruebas a las que Satanás le condenó. Pero también podemos inspirarnos en sus reivindicaciones y su carácter comprometido para enfrentar las épocas difíciles con sus visiones, que siguen haciéndonos pensar. 

William Blake (1757-1827). Visiones en el arte británico.

Caixa Forum, Madrid. Del 4 de julio al 21 de octubre de 2012.

Comisaria: Alison Smith, conservadora de Arte Británico (hasta 1900) de la Tate Britain de Londres.


No hay comentarios:

Publicar un comentario