Las dimensiones de Piranesi

Por: Sheila Mateos
Carceri d'Invenzioni (1761)

En esta época de rascacielos que nos ha tocado vivir en ocasiones tenemos la sensación de que los grandes edificios nos sobrepasan, se nos vienen encima. Esta es precisamente la impresión que producen los más de 300 grabados, reunidos por primera vez en España, de Giovanni Battista Piranesi (1720-1778). Sus arquitecturas se vienen encima de los pequeños personajes que rellenan sus obras.

Puede parecer que estas pinturas se adelantan a las plasmadas a lo largo del siglo XIX por los románticos, que  incorporaron a su estética el término de lo sublime para referirse a esa visión arrebatada y violenta de la naturaleza, como la sacudida que experimenta el sujeto (hombre) cuando se enfrenta al objeto (arquitecturas), que es superior a su capacidad, que le sobrepasa  y que le provoca pensar que peligra su integridad física. En las arquitecturas reales de Piranesi, se puede comprobar que el gran tamaño de lo que se estaba creando en ese momento o ya se había construido podía provocarles esta sensación. Pero es sobre todo en sus arquitecturas imaginadas, en las que refleja la idea de la que años después hablaría Arthur Schopenhauer (1788-1860), como la inmensidad de la extensión  que provoca placer por el conocimiento del observador de su propia insignificancia frente al mundo y de su unidad con la naturaleza. También parece adelantarse en el tiempo a los caprichos de Goya, que evocan su pesimismo a través de los grabados acrecentado por las oscuras y negras tonalidades que lo acompañan todo. También puede verse como un predecesor del surrealismo y el cubismo. 

Reos sobre plataforma suspendida, Carceri d'invenzioni (1761)
El pesimismo es también una consecuencia de esto último, máxime cuando se contemplan sus ruinas arquitectónicas y los paisajes devastados. Pero no sólo aquí, si no que si se contempla con calma, las referencias a la muerte y la destrucción aparecen en formas de Vanitas en algunas ocasiones, con las calaveras que son un memento mori (recuerda que morirás), o con la desolación que provocan algunos primeros planos ruinosos y con elementos arquitectónicos arrojados en el suelo.

Otra idea habitual a lo largo del recorrido es la angustia espacial, el horror vacui que se desprende de todos los elementos que introduce en sus grabados, así como los juegos de perspectiva e ilusión óptica. Estos últimos están perfectamente reflejados en la sala de video que proyecta un espectacular recorrido visual de las enormes estancias de  sus famosas cárceles imaginadas, donde no hay un final ni se logra encontrar una salida entre muros y escaleras infinitas que se pierden y por las que uno teme adentrarse. Este mismo efecto tridimensional lo consigue el propio autor a través de las sombras sin necesidad de nuevos elementos audiovisuales, como refleja en sus mapas con la idea de un pergamino desplegado que sujeta a través de pisapapeles  o clavos en tres dimensiones. El detallismo es también fundamental, especialmente en el dibujo de la columna de Trajano de impresionante tamaño.

Es una labor de ingeniería, unida a su pasión por la arqueología, las vetustas y las ruinas. También fue inventor de objetos, que dejó plasmados en innumerables dibujos de su serie Antichità Romane y que CaixaForum Madrid se ha encargado de traer en forma de maquetas.

Acompaña a sus grabados de vistas de Roma, en otra sala, una comparación de fotografías contemporáneas de Gabriele Basilico con una serie de imágenes actuales de estas vistas.

Del 24 de abril al 9 de septiembre
De lunes a domingo, de 10 a 20 h. Precio: Actividad gratuita
Paseo del Prado, 36. 28014 MADRID

1 comentario:

  1. Mientras Miki y yo hacíamos bromas sobre la exposición, es cabreante que la tía nos siguiese el rollo y por dentro estuviese estructurando esto. XD

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