Izal regresa por todo lo alto a Madrid

Izal actuó anoche en el Café la Palma de la capital madrileña. 90 minutos de concierto en el que los artistas pudieron ver la buena acogida que su disco está teniendo entre sus nuevos y antiguos fans.

Por María Matos Elices


Izal en el café La Palma.//Foto: María Matos Elices
Tras un mes de gira por España, Izal regresó anoche a Madrid en su quinto concierto en la capital. El sitio elegido fue el Café la Palma, una sala algo pequeña, pero en la que los artistas pudieron sentirse muy cerca de su público. Sus fans han tenido tiempo para aprenderse las letras de Magia y Efectos Especiales y ayer demostraron el cariño que le han cogido a este quinteto.
 
En torno a las 22:15 los miembros de Izal aparecieron en la sala. Un escenario demasiado pequeño para que los componentes de la banda pudieran moverse libremente y un local en el que el público prácticamente no podía moverse hizo que el grupo se sintiera más cerca que nunca de los madrileños.

Tímidamente comenzaron tocando 28 horas. Con Desorden, conocida por todos los presentes por ser de su anterior EP, Teletransporte, el grupo se vino arriba y los asistentes les acompañaron, al igual que en Eco. Mikel retó a los presentes a entonar en solitario algunas de las estrofas de la canción y éstos no le defraudaron. Ante tal emoción, el guitarrista, Alberto, el bajista, Gato, y el propio cantante terminaron con un final apoteósico en el que demostraron la energía que les caracteriza.

Para calmar un poco las emociones y no desgastarse tan rápido, continuaron con A Nuestros Rincones, del nuevo disco. Una canción sobre las luchas constantes en el seno de una pareja que no debilitan el amor que sienten el uno por el otro, no sabemos si estará basada en alguna experiencia amorosa de Mikel…

Volviendo a su primer EP, entonaron Cara de Poker, mientras que por el fondo de la sala se escuchaba “poker face, poker face”. Al terminar, los miembros de la banda pidieron silencio a los fans, algo difícil de lograr, para poder escuchar a Mikel entonando los primeros versos de Sueños lentos, aviones veloces, del  nuevo álbum, a capela y sin micrófono, algo que ya se ha convertido en una costumbre en sus actuaciones. 

Exultantes de felicidad por cómo se estaban desviviendo los madrileños, “un aplauso para vosotros, joder”, el cantante y compositor echó confeti sobre el público para dar comienzo al idílico amor del que habla Qué bien

Con el Extraño regalo que alguna chica le debió de hacer a Mikel, el vocalista quiso rendir homenaje a Bunbury, que ya parecía estar presente en la sala gracias a las gafas y al aspecto de Gato. Su voz tan versátil cantó “lo voy a hacer” en un tono grave y poderoso. 

En Ajam, el grupo, ya descontrolado, repitió otra de sus costumbres. Gato, Alberto y Miker se agacharon antes de finalizar la canción para saltar posteriormente con más energía. Al tocar el último tema de su primer EP, Teletransporte, y observar cómo los asistentes se sabían a la perfección la letra, Mikel no pudo acallar de nuevo sus agradecimientos “sois la hostia”.

Ya no quedaba mucho para el final y todo el mundo quería disfrutar al máximo de los compases de sus ídolos, que actuarán en Alcorcón la próxima semana y estarán presentes este verano en festivales como Mancha Pop o Granapop. Magia y efectos especiales, el tema que da nombre a su nuevo album, representó la verdadera magia de su música, su capacidad para combinar lentas melodías con ritmos que impiden que dejes de cantar y de mover el esqueleto. Un comienzo y un final melódico que pusieron los pelos de punta a los más sensibles. 

Alberto, Mikel y Gato.//Foto: María Matos Elices
A pesar de no ser necesario, Mikel pidió al público que corease el "uooo" de La mujer de verde y después de haber estado amenazando desde el principio del concierto se decidió a contar dos de sus clásicos chistes. Sus compañeros ya le conocen y trataron de retenerle, pero fue imposible. Todos tienen un carisma que les hace especiales y diferentes, se percibe el buen rollo que hay entre ellos y se lo transmiten a quienes les escuchan.

Antes de terminar con Prueba y error, dieron las gracias a todos los que les habían acompañado esa noche: “gracias por habernos dado ese pedazo de calor […] días como hoy nos dan un empujoncito para otro mes”, refiriéndose a su ajetreada agenda de conciertos por todo el país. 

Desaparecieron del escenario, pero el público no les iba a dejar marchar tan rápido. Les gritaron que vuelvieran y ellos no se hicieron de rogar. En seguida estuvieron de vuelta con Continente y Conclusión en Do, temas en los que Mikel abandona su guitarra y toma el ukelele, un instrumento que parece aún más pequeño de lo que es ante la altura del cantante. Al terminar la segunda canción, el cantante bajó del escenario y culminó ahí su actuación. 

Izal volvió a marcharse del escenario, pero tras menos de un minuto en el que sus fans les pedían aun más, regresaron. Nadie sabía qué iban a tocar, pues ya habían sonado todos los temas de sus dos discos, y ellos bromearon con  interpretar el famoso Ai se eu te pego. Tras entonar los primeros compases del tema, el grupo reconoció que ese no es su estilo y sorprendieron con una tranquila melodía no publicada, Por tu bien. Pocos eran los que la conocían, pero el estilo de Izal es reconocible en todas sus canciones.

Aunque les hubiese gustado seguir sobre el escenario toda la noche y su público se lo hubiera agradecido, ya no pudieron continuar. Se despidieron de sus fans entre sonoros aplausos y vítores. Los madrileños les vamos a echar de menos durante estos siete días.


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